EL EJERCICIO FÍSICO EN DIFERENTES EDADES
Por regla general, hasta los 6 años de edad, el ejercicio físico debe presentársele, al niño, como una actividad estrictamente lúdica en la que, además de divertirse, pueda desarrollar sus cualidades, tanto físicas, como motoras (mejora de la psicomotricidad).
Para ello, muchas escuelas deportivas, tanto municipales como privadas, ofertan actividades “multi-deporte”, donde todos los niños juegan a todo y en las que aprenden aquellos aspectos más elementales de la práctica de multitud de disciplinas deportivas. Estas actividades se combinan con otros ejercicios físicos y con juegos populares, con el principal fin de que desarrollen y mejoren su psicomotricidad y de que se eduquen en los valores sociales.
Entre los 6 y los 8 años, el niño ya muestra una clara inclinación hacia un deporte u otro, normalmente en el que más destaca. Empieza a tener sus ídolos deportivos. Suele ser en esta etapa de sus vidas cuando empieza a verse a las niñas decidirse por disciplinas como el patinaje, la gimnasia, el ballet… y a los niños por el fútbol, el baloncesto, las artes marciales… Es cierto que hay deportes, como el tenis o el pádel, en los que el interés por practicarlo es común en ambos sexos.
Entre los 8 y los 10 años de edad, el niño suele alcanzar un mayor rendimiento físico acorde a sus esfuerzos, ya que es capaz de asimilar las reglas del deporte y de mantener una tensión y una atención adecuadas al nivel de exigencia de la competición. Por lo tanto, es una buena edad para facilitarle la práctica de su deporte favorito a nivel más serio y competitivo, pues es donde aprenderá nuevos valores derivados de los imperativos de la propia competición (respeto, sacrificio, tesón…). Es, a estas edades, donde el niño se fija, mucho más, en sus ídolos deportivos y los exalta como un objetivo a alcanzar.
A partir de los 10-12 años de edad, el niño se enfrenta a retos más difíciles y la competición deportiva empieza a ser más exigente, pues el nivel aumenta y la competitividad, dentro de un mismo colectivo, también se incrementa. Es una edad muy complicada, pues además de los cambios físicos, fisiológicos, psicológicos, etc. que sufren, los ídolos deportivos son el centro de su atención y tienden a imitar todos sus gestos, palabras, y maneras, tanto los buenos como, desgraciadamente, los malos.
Resumen
A partir de los 12 años, el niño ya es capaz de distinguir, claramente, entre los conceptos de habilidad, esfuerzo, resultado y suerte. Sabe, perfectamente, que aquellas acciones que requieren de mucha habilidad,
Comentario
Lo que debemos tener muy en cuenta es que no podemos obligar a un niño a practicar un deporte en concreto, pues esto puede tener un efecto contraproducente, provocando que éste lo deteste y que acabe cayendo en una dinámica sedentaria y poco saludable.
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